El mundo aparece si abro los ojos
y desaparece si los cierro.
Esta mañana he puesto mis manos sobre mi rostro
y las he abierto bajo un cielo azul , donde mis ojos asustados
han encontrado a unas gaviotas.
El mundo, querida
es tener antojo de café mientras llueve
es extrañarte y extrañar tu sombra
es saber que la música existe y puedo repetir infinitamente esos sonidos en mi memoria
es la sombra que proyectan las cosas que veo y no comprendo
son las estrellas que mueren a miles de año luz
el ruido que hace el mar al chocar con rocas milenarias
es el vigilante nocturno con la cara triste, porque en la lejanía esta su familia y la extraña mucho
es la muerte que nos aguarda y nos besa en cada esquina
es un remolino en el horizonte
una bienvenida
un adiós.
“Hay en tus ojos una guerra
un camino que no llega
una ceguera de amor.
Hay en tus ojos un río que agua no lleva
unos pies que se alejan
¿y yo sin ti a dónde voy?
Hay en tus ojos la noche que me sueñas
y que no estoy.
Y que me atrapas y que me sueltas.
Hay capricho
cenizas
de mi pasión.
¿A dónde vamos tú y yo?
Dime dónde, en qué rincón
cuál es el cerrojo
que encierra el misterio que no se resolvió.
¿A dónde vas sin mí?
¿A dónde van tus ojos sin mi corazón?”
El amor se puede comparar con una noche de verano: cálida y hermosa, pero siempre llega la mañana: fría y solitaria. El corazón siempre se entrega de una a tres veces en la vida, pero la primera es la mas dolorosa: es la que nunca se olvida.
Cada vez que lo recuperamos, no vuelve a ser el mismo, nos convertimos al principio en escépticos, pero el tiempo todo lo cura. Toda buena obra, como todo buen artista; con un dialogo te puede pasar de la risa al llanto, del amor al odio. Es por eso que todo ser humano nunca debe olvidar que el corazón se entrega al primero que lo busca y no al primero que lo visita.